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y luego flote hacia ti, querido‚óŹ‚ô°

  • Tarea

    Las víctimas de las poquianchis, mujeres sin voz.
    Introducción 
    Delfina, Mar√≠a de Jes√ļs, Carmen y Mar√≠a Luisa Gonz√°lez Valenzuela construyeron un imperio criminal en Guanajuato y Jalisco basado en el rapto, prostituci√≥n de menores, asesinato y corrupci√≥n, aunque finalmente fueron capturadas en 1964.
    Fueron acusadas del homicidio de 80 mujeres, aunque se calcula que en realidad pudieron ejecutar hasta a 150 personas con ayuda de sus cómplices.
    Las hermanas crecieron en El Salto, Jalisco, donde padecieron una infancia violenta a manos de su padre.
    En su adolescencia comenzaron a tener relaciones con hombres m√°s grandes; Carmen mantuvo una relaci√≥n con Jes√ļs Vargas, un sujeto con el que inici√≥ una cantina que finalmente cerr√≥ por malos manejos, sin embargo, de ah√≠ sali√≥ la idea para comenzar su negocio ilegal.
    Delfina estableció la primera casa de citas en El Salto, reclutando a jóvenes con la promesa de conseguirles trabajo como empleadas domésticas.
    Las otras hermanas se sumaron haciéndose cargo del dinero y la comida.
    En 1948 cerraron el primer negocio tras una pelea que termin√≥ a balazos, aunque siguieron en San Juan de los Lagos y posteriormente se instalaron en San Francisco del Rinc√≥n, donde adquirieron el sobrenombre de “Las Poquianchis”.
    Las prácticas de reclutamiento se radicalizaron y tras su captura se reveló que las víctimas eran violadas, obligadas a participar en ritos satánicos, sometidas a condiciones extremas de encierro y asesinadas si intentaban escapar.
    El 6 de enero de 1964 fueron detenidas tras la acusación de una de sus víctimas que logró escapar del encierro y denunciar ante las autoridades.
    La revista Alarma dio seguimiento puntual al caso, alcanzando un tiraje de medio mill√≥n de ejemplares, justo un a√Īo despu√©s de su nacimiento.
    El asunto fue tratado en la novela Las Muertas de Jorge Ibarg√ľengoitia, que retoma el asunto bajo la siguiente premisa: “Algunos de los acontecimientos que aqu√≠ se narran son reales. Todos los personajes son imaginarios”.
    En esta obra se basó la película Las Poquianchis de Felipe Cazals.
    Todavía en 2002 se descubrió una fosa clandestina cerca de León con restos humanos, aparentenmente de este grupo criminal. 
    Narración 
    Originarias de Jalisco, las “Poquianchis” grupo conformado por las 4 hermanas de la familia Gonz√°lez Valenzuela; Delfina Gonz√°lez Valenzuela era la l√≠der. Mar√≠a de Jes√ļs Gonz√°lez Valenzuela, Mar√≠a del Carmen Gonz√°lez Valenzuela y Mar√≠a Luisa “Eva” Gonz√°lez Valenzuela, fueron el producto de una familia disfuncional. Mientras su madre Bernardina, devota y abnegada practicante del rezo al rosario les infundi√≥ el culto a la religi√≥n cat√≥lica, su padre Isidro ejerc√≠a el abuso de poder y la violencia amparado en un machismo, cuyo exceso derivaba de su adicci√≥n al alcohol.
    Isidro Gonz√°lez laboraba como juez de acordada, el encargado de resguardar las calles durante la noche montado en caballo, raz√≥n por la que sent√≠a ser una gran autoridad en el pueblo. Ese ambiente de autoritarismo y maltrato hizo que Carmen, la hija mayor, se fugara con Luis Caso, un hombre varios a√Īos mayor que ella. Ofendido en su honor, Isidro la busc√≥, tom√≥ de los cabellos y en medio de rega√Īos e injurias la encerr√≥ en una celda como escarmiento al comportamiento, que consider√≥ indecente.
    Unas horas m√°s tardes del incidente una orden del presidente municipal llevo a Isidro y a dos de sus agentes a buscar a Felix Ornelas, un rijoso ranchero e intimidador, que se jactaba de pisotear las leyes. En el intento por detenerlo, Isidro le propin√≥ un balazo a traici√≥n que le cost√≥ la vida. Durante un a√Īo Isidro se mantuvo pr√≥fugo ocult√°ndose en varias rancher√≠as de Jalisco. Sin embargo, olvid√≥ el encierro en el que hab√≠a dejado a su hija,¬†Carmen sali√≥ de prisi√≥n gracias a un hombre cincuent√≥n due√Īo de una tienda de abarrotes con quien Carmen hab√≠a entablado un relaci√≥n amorosa; fruto de esta relaci√≥n procrear√≠a un hijo.
    La familia Torres Valenzuela, se vio forzada a cambiar su apellido por el de González para evitrar posibles represalias y a huir del pueblo. Su padre se separó de su familia para vivir una vida de fugitivo.
    A mediados de la d√©cada de 1930, Delfina, junto con sus hermanas Carmen y Mar√≠a de Jes√ļs consiguieron un trabajo como obreras en una fabrica de hilados y tejidos, la familia viv√≠a en un estado de pobreza lamentable, los miserables salarios que se pagaban apenas le serv√≠an para subsistir, poco despu√©s, Carmen se junt√≥ con Jes√ļs Vargas, un vividor de poca monta apodado ‚ÄúEl Gato‚ÄĚ. Con quien instal√≥ en 1938 una modesta y arrabalera cantina. El negocio fructificaba, pero El Gato dilapid√≥ las ganancias y propin√≥ su quiebra, con lo poco que recuper√≥, Carmen abri√≥ un estanquillo de vinos y licores.¬†
    Para ese momento los padres de las hermanas González habían muerto dejándoles una modesta herencia, con este capital Delfina González abrió su primer burdel ubicado en El Salto, Jalisco. 
    Delfina desarroll√≥ un m√©todo de reclutamiento que dejaba mayores ganancias: acud√≠an a rancher√≠as o pueblos cercanos, donde buscaban a las ni√Īas m√°s bonitas. No importaba si ten√≠an doce, trece o catorce a√Īos de edad; llevaban c√≥mplices masculinos que, si las sorprend√≠an solas, simplemente se las robaban. O si estaban acompa√Īadas de sus padres, generalmente campesinos, se les acercaban y les ofrec√≠an darles trabajo a las hijas como sirvientas. Los padres acced√≠an, ‚ÄúLas Poquianchis‚ÄĚ se llevaban a las ni√Īas y de inmediato empezaba su tormento.
    Apenas llegaban al burdel, ‚ÄúLas Poquianchis‚ÄĚ proced√≠an a desnudar a las ni√Īas por completo y examinarlas. Si consideraban que ten√≠an ‚Äúsuficiente carne‚ÄĚ, los ayudantes que hab√≠an contratado se encargaban de violarlas, uno tras otro, vaginal y analmente. Tambi√©n las obligaban a practicarles sexo oral y si lloraban o se resist√≠an, las golpeaban.
    Despu√©s, ‚ÄúLas Poquianchis‚ÄĚ las ba√Īaban con cubetadas de agua helada, les daban vestidos y las sacaban por la noche a que comenzaran a atender a la clientela del bar, bajo amenazas de muerte. Los clientes se mostraban siempre encantados de que les proporcionaran ni√Īas de tan corta edad para que los atendieran, as√≠ que el negocio iba viento en popa. Las hermanas alimentaban a sus esclavas sexuales solamente con cinco tortillas duras y un plato de frijoles al d√≠a.
    Cuando una de las prostitutas llegaba a cumplir veinticinco a√Īos, ‚ÄúLas Poquianchis‚ÄĚ ya la consideraban ‚Äúvieja‚ÄĚ. Proced√≠an entonces a entreg√°rsela a Salvador Estrada Bocanegra ‚ÄúEl Verdugo‚ÄĚ, quien la encerraba en uno de los cuartos del rancho, sin darle de comer ni beber por varios d√≠as, y entrando constantemente para patearla y golpearla con una tabla de madera en cuyo extremo hab√≠a un clavo afilado. Una vez que la mujer estaba tan d√©bil que ya no pod√≠a ni siquiera intentar defenderse, ‚ÄúEl Verdugo‚ÄĚ la llevaba a la parte de afuera del rancho y, tras cavar una zanja profunda, la enterraba viva. A otras las aplicaban planchas calientes sobre la piel, las arrojaban desde la azotea para que murieran al caer, les destrozaban la cabeza a golpes.
    Las pupilas de Delfina salían a las calles tentando a los clientes a visitar el burdel por las noches, hasta que en 1948, un zafarrancho a punta de pistolas provocó su clausura.
    Delfina traslad√≥ a sus mujeres a la feria de San Juan de los Lagos, d√≥nde con el apoyo del alcalde, alquil√≥ dos locales para montar una cantina con varios cuartos para el sexo servicio. Llam√≥ por primera vez a su negocio ‚ÄúEl Guadalajara de Noche‚ÄĚ. Al negocio Delfina sum√≥ a sus hermanas Mar√≠a, Luisa y Carmen a quienes encarg√≥ de la caja registradora y de la cocina respectivamente. Para establecer el negocio las mujeres contaron con el apoyo de varias autoridades corruptas. El propio alcalde concedi√≥ los permisos para que el negocio operara como bar a cambio de favores sexuales.
    Al terminar la feria de San Juan, Delfina desmantel√≥ el negoci√≥ y con dos maletas llenas de dinero, saldo de 15 fruct√≠feros d√≠as de trabajo, viaj√≥ junto con sus pupilas a San Francisco del Rinc√≥n, Guanajuato d√≥nde instal√≥ de nueva cuenta su negocio. En Guanajuato los burdeles no estaban prohibidos. Apoyada por el presidente municipal de San Francisco, Adelaido G√≥mez, Delfina adquiri√≥ en renta una casona que contaba con varias camas, tocadores y una silla en cada cuarto. Volvi√≥ a llamar a su negocio ‚ÄúEl Guadalajara de Noche‚ÄĚ. El negoci√≥ de Delfina fructificaba cuando su hermana Mar√≠a de Jes√ļs se encontr√≥ en Le√≥n, Guanajuato con Guadalupe Reynoso, quien la dej√≥ deslumbrada con su descomunal escote y elegante vestido. Guadalupe Reynoso, quien ahora se hacia llamar Laura Larraga y que ten√≠a un burdel ubicado en Le√≥n, alquilaba la casa a un homosexual conocido como ‚ÄúEl Poquianchis‚ÄĚ.
    Mar√≠a de Jes√ļs regres√≥ al Salto con la convicci√≥n de poner su propio negocio y junto con Enedina Bedoya y Mar√≠a de los √Āngeles, dos pupilas de Delfina, retorn√≥ a Le√≥n para instalar ah√≠ su primera casa de citas. Esta carec√≠a de luz y permisos para su apertura, por lo que Fernando Liceaga secretario del presidente municipal ofreci√≥ a Mar√≠a de Jes√ļs algunas ‚Äúfacilidades‚ÄĚ para obtener sus permisos a cambio de una condici√≥n: sexo. Para la licencia de sanidad, Mar√≠a de Jes√ļs, tuvo que acceder a la misma pr√°ctica con el doctor Castellanos. Pero adem√°s de los encuentros sexuales a los que ten√≠a que acceder por el bien de su negocio, Mar√≠a de Jes√ļs recurri√≥ al pago de sobornos que evitaron la clausura de su negocio cuando en √©l se suscitaban ri√Īas o evidencias de lenocinio con mujeres menores de edad. El pago puntual a las autoridades le aseguraba la aparente protecci√≥n de polic√≠as y gente del gobierno municipal en Le√≥n. Mar√≠a de Jes√ļs inaugur√≥ su burdel bajo el nombre de ‚ÄúLa Casa Blanca‚ÄĚ, previamente reparti√≥ tarjetas entre gente del pueblo, pero esa noche fueron contados lo clientes que llegaron al prost√≠bulo. Entre ellos el sacerdote y el sacrist√°n de la parroquia de Le√≥n.
    Mar√≠a Luisa, la cuarta hermana y menor de la dinast√≠a, quien hab√≠a trabajado diez a√Īos como cajera en la cantina de Delfina, hab√≠a logrado juntar $39 mil pesos, y de un d√≠a para otro dej√≥ el negocio de la prostituci√≥n y a diferencia de sus hermanas ella nunca la ejerci√≥. Tiempo despu√©s y estando en Veracruz se enterar√≠a de la captura y crueldad de sus hermanas.
    La codicia desmedida de Delfina la llev√≥ a secuestrar a decenas de jovencitas que convirti√≥ en esclavas. A Delfina le prove√≠an de mujeres taloneras y pupilas, Juana y Guadalupe Moreno, y Mar√≠a ‚ÄúLa Cucha‚ÄĚ a base de enga√Īos, ‚ÄúLa Cucha‚ÄĚ, recolectaba j√≥venes en Guadalajara con la promesa de conseguirles trabajo como empleadas domesticas, t√©cnicas que tambi√©n adopt√≥ Delfina.
    Y es que mientras los padres confiaban en que sus hijas estaban en buenas manos, el lenocinio de Delfina y sus hermanas acarreó inesperados embarazos en las adolescentes, quienes ignorantes de los riesgos que eso ocasionaba a su salud, abortaban clandestinamente en el tugurio. Aquellas a quienes si llegaban a dar a luz les quitaban los bebés, los asesinaban y se deshacían de los cadáveres. Cuando el aborto provocaba la muerte de las pupilas sus cuerpos corrían el mismo destino.
    En 1949, Carmen González Valenzuela, la hermana mayor y administradora de las deudas de sus esclavas, murió abatida por el cáncer. Delfina encontró sus libretas de contabilidad pero la no saber leer ni hacer cuentas, saldó el adeudo de sus pupilas con la condición de que rezaran por su hermana muerta.
    Fue entonces que Mar√≠a de Jes√ļs conoci√≥ a una medico oculista de apellido Escalante, quien ofrec√≠a su casa en venta. Se trataba de ‚ÄúEl poquianchis‚ÄĚ, el mismo homosexual que arrendaba su propiedad para el burdel de Laura Larraga.
    Mar√≠a de Jes√ļs adquiri√≥ la casa por $25 mil pesos, sin embargo, la puso a nombre de su hermana Delfina. Poco a poco realizo arreglos y la bautizo con el nombre de ‚ÄúLa Barca de Oro‚ÄĚ, sin embargo, nadie la identific√≥ como tal, estaba tan arraigado con el anterior que la gente lo sigui√≥ llamando ‚ÄúEl poquianchis‚ÄĚ. Incluso su nueva due√Īa, paulatinamente fue identificada como ‚ÄúLa poquianchis‚ÄĚ, sobrenombre que, tras su aprensi√≥n, tambi√©n ser√≠a adjudicado a sus hermanas: Delfina y Luisa.
    Pero concebir un negocio de lenocinio no signific√≥ para Mar√≠a de Jes√ļs alejarse de la religiosidad que su madre le hab√≠a ense√Īado desde la ni√Īez. En su particular √©tica, la prostituci√≥n no era un pecado, se convert√≠a en este si se ejerc√≠an ciertas practicas que no permit√≠a. Prohib√≠a las relaciones anales y los besos, por considerarlas inmorales y una fuente de pecado castigados por Dios. Adem√°s de las org√≠as grupales y los actos l√©sbicos frente a un cliente.
    Pero la llegada a su casa de dos experimentadas prostitutas de origen estadounidense suscit√≥ para Mar√≠a de Jes√ļs el inicio de lo que llam√≥ el gran pecado y su mala suerte. Los clientes quedaban impactados por sus formas y belleza por lo que eran constantemente solicitadas. En cierta ocasi√≥n, ambas mujeres fueron solicitas por un cliente, habiendo entrado en la habitaci√≥n llevaron a cabo un acto l√©sbico del que Mar√≠a de Jes√ļs se enter√≥; motivo por el cual las despidi√≥ de su casa de citas.
    Y es que por su incongruente religiosidad las hermanas González Valenzuela siempre mantuvieron una estricta vigilancia sobre sus pupilas, evitando actos indecentes e inmorales. Ambas hermanas las espiaban a través de un hoyo en la pared para evitar que llevaran a cabo los actos prohibidos que ofendieran a Dios. Actos que cuando ocurrían, eran motivos de severas torturas y vejaciones. Las cuales paulatinamente se convirtieron en algo cotidiano y aplicaban bajo cualquier excusa. Entre estas prácticas se encontraban los golpes con clavos afilados, hierros calientes y restricción de alimentos entre muchas otras torturas a las que las jovencitas eran sometidas. Y las que ya no resultaban atractivas eran ultrajadas por animales y posteriormente asesinadas y sepultadas.
    Uno de los dr√°sticos m√©todos que las poquianchis implementaron para mantener el orden en la actividad sexual de sus pupilas y evitar que estas escaparan de su encierro fue la tortura. Castigos que tambi√©n consist√≠an en hincar a las mujeres y con los brazos abiertos sosten√≠an en ambas manos y en la cabeza un ladrillo. Allegados a las poquianchis como Jos√© Valenciano Tadeo y Jos√© L√≥pez Alfaro tambi√©n maltrataban a las j√≥venes cuando estas, cansadas de la esclavitud y del lenocinio, intentaban escapar. En 1963 hubo cambio de autoridades en el gobierno de Le√≥n, Guanajuato, muchos de los amigos de Mar√≠a de Jes√ļs terminaron sus mandatos y su ausencia afect√≥ sus negocios, ya que se implement√≥ una nueva ley que ordenaba la desaparici√≥n de las casas de citas, prost√≠bulos y lenocinios en la localidad.
    Tras la prohibici√≥n y clausura del negocio, Mar√≠a de Jes√ļs regresa a Lagos de Moreno, Jalisco al lado de su hermana Delfina, quien para entonces todav√≠a administraba en antiguo burdel ‚ÄúGuadalajara de Noche‚ÄĚ. Pero el infortunio que afecto los intereses de Mar√≠a de Jes√ļs tambi√©n cay√≥ sobre Delfina, quien enfrent√≥ la inesperada y tr√°gica muerte de su hijo Ram√≥n Torres ‚ÄúEl Tepocate‚ÄĚ, quien apoyaba a su madre en el manejo y sometimiento de las pupilas, las cuidaba, golpeaba, violaba y vigilaba. Evitando que escaparan del burdel.
    Una noche festejaba con unos de sus amigos en una cantina situada a unos metros del Guadalajara de Noche, dónde un enfrentamiento con un sargento de la policía le costó la vida. Impresionada por la inesperada muerte de su hijo, Delfina sacó un fusil que guardaba en un ropero, entró a la cantina y pensando que el asesino se encontraba aun allí escondido tras la barra, disparó destrozando todo a su alrededor. La muerte del Tepocate enluto permanentemente a las hermanas González que al ser aprendidas varios meses después, aun seguían portando el color negro en su vestimenta.
    Tras el crimen de su sobrino, Mar√≠a de Jes√ļs aconsej√≥ a Delfina esconderse en Guadalajara mientras se resolv√≠a el asunto. Pues aunque no hab√≠a matado a nadie, pod√≠an acusarla de portaci√≥n ilegal de armas. Al d√≠a siguiente, y mientras Mar√≠a de Jes√ļs y las pupilas esperaban la llegada del cad√°ver del Tepo, luego de hab√©rsele practicado la necropsia, varios inspectores arribaron al Guadalajara de Noche, para colocar en sus puertas sellos de clausura creyendo que en su interior se hab√≠a suscitado el asesinato. La clausura se llev√≥ a cabo con total impunidad y dejando en su interior a m√°s de 20 mujeres en un evidente secuestro. Un d√≠a despu√©s, ventajosamente, les cortaron el agua y la luz. En el permanente encierro, Mar√≠a de Jes√ļs y sus pupilas planearon escaparse del Guadalajara de Noche y recluirse en una casa que Delfina ten√≠a en San Francisco del Rinc√≥n.
    Las pupilas pasaron seis meses totalmente encerradas en esa casa, dónde apenas se comía y en unas condiciones deplorables.
    Durante ocho meses el alimento se acabó, las pupilas comenzaron a enfrentar un avanzado estado de desnutrición y sus cuerpos se tornaron cadavéricos y frágiles. Condiciones que las llevaron a padecer enfermedades y en algunos casos hasta la muerte.
    Un ex cliente al que apodaban el ‚ÄúCapit√°n √Āguila‚ÄĚ, Hermenegildo, un d√≠a les llev√≥ un costal de cacahuates para que se alimentaran. Una de ellas estaba tan desnutrida que comi√≥ una cantidad excesiva de cacahuates y empez√≥ a hincharse del estomago. Las mujeres la suben al segundo piso donde finalmente muri√≥, y como no pod√≠an cargarla decidieron lanzarla desde la altura. Por √≥rdenes de Delfina el cuerpo de Flor fue enterrado en el terreno, tras su hallazgo, las poquianchis fuero acusadas de asesinato e inhumaci√≥n clandestina.
    A pesar de todo esto las hermanas Gonz√°lez nunca asesinaron, para ello, recurr√≠an a sus empleados. Hermenegildo Z√ļ√Īiga Maldonado, ‚ÄúEl Capit√°n √Āguila Negra‚ÄĚ, era amante de Delfina y el encargado de llevar a cabo las ejecuciones. Mataban por que las victimas no se fueran y perjudicaran el negocio. Las enviaban al rancho San √Āngel, donde las dejaban morir de hambre, las enterraban y pasados tres o cuatros meses exhumaban los cad√°veres para incinerarlos con gasolina, evitando dejar rastros. Fue precisamente al Rancho San √Āngel d√≥nde las poquianchis enviaron a las mujeres unos d√≠as antes de su captura.
    El 6 de enero de 1964 y sinti√©ndose acorraladas por la polic√≠a, Delfina y Mar√≠a de Jes√ļs trasladaron a las pupilas al rancho San √Āngel, una propiedad que contaba con apenas tres cuartos y un extenso terreno. En dos habitaciones encerraron a sus pupilas amenazando con matarlas si intentaban escapar o hac√≠an ruido que las delatara. Tal era la desesperaci√≥n que el d√≠a 12, Catalina Ortega, una de las cautivas logr√≥ escapar y lleg√≥ hasta la procuradur√≠a de Le√≥n, d√≥nde denunci√≥ el maltrato y cautiverio al que estaban siendo sometidas por las hermanas Gonz√°lez Valenzuela.
    Elementos de la procuradur√≠a del estado, encabezados por el comandante Miguel √Āngel Mota, ir√≥nicamente asiduo cliente de las poquianchis, arribaron a la granja de San √Āngel, d√≥nde detuvieron a las hermanas y al grupo de mujeres.
    Delfina y Mar√≠a de Jes√ļs fueron trasladadas a la procuradur√≠a del estado, d√≥nde fueron interrogadas sobre su participaci√≥n en el secuestro, lenocinio y asesinato de diversas mujeres. En todo momento negaron los cargos. Agentes judiciales realizaron una inspecci√≥n en la granja y revelaron que hab√≠an sido localizados los cuerpos de noventa mujeres enterradas, fetos calcinados y huesos pertenecientes a cuerpos humanos.
    Las poquianchis recibieron el escarnio popular, fueron insultadas y agredidas, y la enardecida gente intentó lincharlas antes de ser trasladadas a la cárcel de Guanajuato, dónde comenzó su proceso que se reafirmo con las acusaciones de sus pupilas. Pero María Luisa, la menor de las González y que era ajena a todo el caso protagonizado por sus hermanas, al conocer la aprensión acudió a Guanajuato para apoyarlas moralmente.
    Luisa fue detenida y acusada de prácticas ritos satánicos y brujería con los cadáveres, ello, por que le fueron encontrados pedazos de tela roja y hierbas en la ropa.
    Entre los muchos mitos creados en torno a este caso, la prensa amarillista cre√≥ el del ritos sat√°nicos. Se afirm√≥ que hacia 1963, ‚ÄúLas Poquianchis‚ÄĚ incursionaron en el satanismo. Alguien les dijo que si ofrec√≠an sacrificios al Diablo, ganar√≠an m√°s dinero y tendr√≠an protecci√≥n. Desde ese momento, cada vez que llegaban nuevas ni√Īas reclutadas, eran iniciadas en un extra√Īo ritual.
    Primero las hermanas Valenzuela encend√≠an velas y veladoras, formando una estrella de cinco puntas. Luego llevaban un gallo, el cual era sacrificado. Entonces Delfina y sus hermanas se desnudaban para untarse la sangre del animal. Desnudaban adem√°s a las ni√Īas nuevas, quienes eran violadas y sodomizadas por los cuidadores, mientras ‚ÄúLas Poquianchis‚ÄĚ contemplaban la escena y se re√≠an.
    Despu√©s sus ayudantes llevaban a la habitaci√≥n a alg√ļn animal: un macho cabr√≠o o un perro, y obligaban a las ni√Īas a realizar un acto zoof√≠lico para alegr√≠a de quienes contemplaban la escena. Despu√©s, los hombres llamaban a las dem√°s ni√Īas para empezar una org√≠a, en la cual ‚ÄúLas Poquianchis‚ÄĚ tambi√©n participaban. Semanas despu√©s, comenzar√≠an otro negocio: le quitaban la carne a los cad√°veres de las prostitutas que iban asesinando, para venderla por kilo en el mercado.
    En 1976, 12 a√Īos despu√©s de darse a conocer el espeluznante caso de las Poquianchis, el cineasta Felipe Cazals llev√≥ a la pantalla grande esta dram√°tica historia protagonizada por Leonor Llaus√°s, Malena Doria, Ana Ofelia Murgu√≠a, Diana Bracho y Gonzalo Vega. Un a√Īo despu√©s, el escritor Jorge Ibarg√ľengoitia se inspiro en la misma para escribir sus libros ‚ÄúLas muertas‚ÄĚ. Sin embargo, fue en 1992, cuando la periodista Elisa Robledo sostuvo largas conversaciones con Mar√≠a de Jes√ļs Gonzales, presa en el penal de Celaya, y con lo cual public√≥ el libro ‚ÄúLas Poquianchis ¬°Por Dios que as√≠ fue!‚ÄĚ. Una cronolog√≠a del caso, en el que mediante una minuciosa investigaci√≥n realizada por la autora y el abogado Samuel Cruz, salieron a relucir diversas irregularidades en el proceso con el que fueron sentenciadas las hermanas Gonz√°lez Valenzuela.
    Las irregularidades puestas en evidencia, sirvieron para la inmediata liberaci√≥n de todos los implicados, el mismo Capit√°n √Āguila, quien ya contaba con 76 a√Īos de edad, al recibir la noticia de su libertad cay√≥ muerto de un paro card√≠aco debido a la emoci√≥n. El destino tr√°gico tambi√©n acompa√Īo a dos de las poquianchis, el 17 de octubre de 1978, Delfina, la m√°s brava de las Gonz√°lez Valenzuela, pero que en prisi√≥n se encomendaba a todos los santos, tuvo una muerte espantosa.
    Estando en la c√°rcel y mientras unos alba√Īiles arreglaban las goteras en su celda, un recipiente lleno de cemento le cay√≥ en la cabeza, as√≠ muri√≥ la gran villana de la historia. Mar√≠a de Jes√ļs, quien se aferr√≥ a la religi√≥n, se mantuvo en la prisi√≥n vendiendo comida a las internas del penal, obtuvo su libertad e inmediatamente contrajo matrimonio con Antonio Hern√°ndez.
    Todas las pupilas salieron en libertad y algunas se establecieron en las Estados Unidos, d√≥nde continuaron por su lado en el negoci√≥ de los burdeles. La historia de las poquianchis ha trascendido como una de las m√°s oscuras leyendas a nivel mundial del √°mbito policial…
    ¬ŅDelito? Si, se configuran varios tipos de delitos.
    Tipo penal
    -Violencia familiar, homicidio, lenocinio, corrupci√≥n, ri√Īas, secuestro, aborto, lesiones, privaci√≥n ilegal de la libertad, pedofilia, trata de blancas, inhumaci√≥n ilegal de restos humanos, corrupci√≥n de menores, infanticidio.
    Características víctimas.
    -Hermanas poquianchis, maltratadas, de familia disfunciónal, golpeadas por su padre, traumadas, y de recursos escasos.
    -Mujeres j√≥venes de 20 a 39 a√Īos, e incluso ni√Īas de 11 a 15 a√Īos, bonitas, f√°ciles de enga√Īar, ten√≠an necesidad de empleo y enga√Īadas al ser solicitadas como empleadas para trabajos en el hogar, de escasos recursos, golpeadas, obligadas a abortar, torturadas, fr√°giles, desnutridas, humilladas, prostituidas, ultrajadas, martirizadas, castigadas por no cumplir con quemaduras con planchas, golpes con un palo con clavos, zapatizas colectivas, ayuno de varios d√≠as o encierro, originarias de Nayarit, Michoac√°n, Jalisco, Distrito Federal, Puebla, Guanajuato, Aguascalientes, Tamaulipas y Coahuila e incluso procedentes de EUA.
    -Familia de las mujeres , f√°ciles de enga√Īar, descuidados, conf√≠ados.
    -Hombres 
    -recién nacidos, hijas de las mujeres prostituidas, eran enterrados vivos, abandonados, sufrían de violencia, maltratados.
    -Sociedad.
    Características victimarios.
    -Padres.
    Isidro(padre de las poquianchis): autoritario, machista, alcohólico, autoritario, violento, golpeador, prepotente.
    Bernardina(madre de las poquianchis): devota, sumisa, abnegada, creyente del catolicismo.
    -Hermanas poquianchis. 
    General: ambiciosas, maltratadas, humilladas, violentas, pobres, religiosas, trastornadas mentalmente.
    Delfina: astuta, autoritaria, agresiva, s√°dica.
    Mar√≠a de Jes√ļs: f√°cil, sobornadora.
    Mar√≠a del Carmen : hija mayor, administradora del dinero, s√°dica.
    María Luisa: encargada de la cocina, hermana menor, practicaba brujería y satanismo, 
    -Cómplices.
    *Alcalde, Presidente municipal Adelaido Gómez y secretario Fernando Liceaga: corruptos, abusadores, ineptos.
    *Guadalupe Reynoso: pareja de Mar√≠a Jes√ļs, ayudante de las hermanas, violento, abusador, aprovechado.
    *Sacerdote y sacristán de la parroquia León: abusadores, pedofilos.
    *Enedina bedoya, Mar√≠a de los √°ngeles, Juana y Guadalupe Moreno: consegu√≠an mujeres, enga√Īadoras, manipuladoras, abusivas.
    *Hijo de Delfina Ramón Torres: golpeador, violador, agresivo.
    *Hermenegildo Z√ļ√Īiga Maldonado: amante de Delfina, asesino, cruel, violento, vividor.
    *clientes de los prostíbulos.
    -Padres de las mujeres, y familia, permitían que sus hijas se fueran a trabajar, descuidandolas y dejándolas que viajarán a otros lugares, sin su vigilancia.
    Clasificación de las víctimas.
    -Benjamín Mendelsohn
    1. Víctima completamente inocente o ideal: mujeres adultas, menores de edad e hijos de las víctimas.
    2. Víctimas a de culpabilidad menor o por ignorancia: mujeres y padres de familia al creer en las intenciones de estas.
    4. Víctima más culpable que el infractor: 
    A) víctima por imprudencia: familias al dejarlas ir a las mujeres o menores. 
    -Fattah
    1. Víctima no participante: mujeres prostituidas 
    2. Víctima latente o predispuesta: 
    A) predisposición biopsicologicas: menores de edad, mujeres.
    B) predisposiciones sociales: eran de escasos recursos.
    C) predisposiciones psicológicas: confianza o desconfianza depositada en los(as) ayudantes para conseguir mujeres

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    • 22727
  • "La originalidad es la √ļnica cosa cuya utilidad no pueden comprender los esp√≠ritus vulgares"
    (via conserva-tus-colores)

    (vía conserva-tus-colores)

    • 178
  • "No hay nada como regresar a un lugar que est√° igual, para descubrir cu√°nto has cambiado"
    Nelson Mandela (via pajareandoenlacalle)

    (vía pajareandoenlacalle)

    • 6
  • hijadelviento:

    Al lector se le llenaron de pronto los ojos de l√°grimas,
    y una voz cari√Īosa le susurr√≥ al o√≠do:

    ‚ÄĒ- ¬ŅPor qu√© lloras, si todo
    en ese libro es de mentira?

    Y él respondió:

    ‚ÄĒ- Lo s√©;¬†pero lo que yo siento es de verdad.

    ‚ÄĒ √Āngel Gonz√°lez.

    (vía petite-lenore)

    • 21
  • "Eres de esas peque√Īas cosas que ya no pasan, de esas diminutas casualidades, min√ļsculas coincidencias, de esos momentos que se aparecen una sola vez en la vida y les da por desaparecer. Eres instante, eres sue√Īos, realidad y coincidencia. Eres la fotograf√≠a en movimiento, tienes el arte en la sonrisa, la danza al andar y la vida misma en tu mirar.
    Siendo consentidor conmigo mismo, tienes todo lo que merezco y lo que nunca podré tener."
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  • "Nos prometimos un √°rbol de cerezo, un patio para plantarlo y una banca de madera fuera de la casa que tambi√©n nos prometimos para admirarlo juntos, una taza de caf√© con leche y 2 de az√ļcar, un par de tus donas espolvoreadas favoritas, y la toma de nuestras manos mientras suspir√°bamos felicidad, un atardecer juntos y un beso que cerrara la tarde al par de la puesta del sol.
    Nos prometimos la perdida de la conciencia cada noche mientras hici√©ramos el amor sin disturbios, abrazos nocturnos de pies a brazos mientras dorm√≠amos, cuid√°ndonos el uno al otro, respirando nuestros aromas y sonriendo, pues en nuestros sue√Īos unidos, seguir√≠amos bes√°ndonos hasta el despertar.
    Nos prometimos días y noches, vidas y no vidas, eternidad y todo un infinito de maravillas.
    Y yo paso los días que prometimos juntos, esperando por ti, pues aun quiero ese árbol de cerezo en nuestro jardín."
    G.Rivera (via g-vr)

    (Fuente: , vía petite-lenore)

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  • "Me gusta hablar con alguien, que aunque no me diga nada, me da entender que disfruta el silencio. El m√≠o. El suyo. El nuestro."
    Estefanía Mitre (via soledadurbana)

    (vía petite-lenore)

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  • cannotstopthefeeling:

    kkkkkkkkkkkkkkkkkkkkk

    (Fuente: youtube.com, vía petite-lenore)

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